El cambio climático es uno de los grandes desafíos del siglo XXI. Está provocado por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y, en especial, del dióxido de carbono (CO2). El primer paso para mitigar el calentamiento global es inventariar y cuantificar la cantidad de emisiones que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto, es decir, el impacto ambiental y la huella ecológica de cada acción humana.

Para esta medición contamos con un parámetro internacionalmente aceptado: la huella de carbono (Carbon Footprint), definida en 2008 por la UK Carbon Trust como “la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos de manera directa o indirecta por un individuo, organización, evento o producto”.

Una vez conocido el tamaño de la huella, cuantificada en emisiones de CO2 equivalentes, es posible implementar una estrategia para reducirla. Desde esta perspectiva, la huella de carbono representa una contribución de las autoridades, organizaciones socialmente responsables y ciudadanos para la toma de conciencia medioambiental y la adopción de prácticas más sostenibles.

 

Con la medición de la huella en unidades de dióxido de carbono, se pretende que las empresas sean capaces de reducir los niveles de GEI mediante un cálculo estandarizado de las emisiones que tienen lugar durante sus procesos productivos. El análisis de la huella de carbono implica el conocimiento de los puntos críticos para la reducción de emisiones. Abarca el ciclo de vida completo de un proceso, producto o servicio, desde la adquisición de las materias primas hasta la gestión de sus residuos, pasando por la manufactura y el transporte. El certificado de la huella de carbono, emitido por una entidad independiente y acreditada, no es obligatorio, pero muchas empresas están interesadas en que sus productos lleven la etiqueta que certifica los valores de CO2, porque de esta manera facilitan información a los consumidores para que éstos puedan optar responsablemente por los productos más sanos y menos contaminantes.

 

Aportación de AFCO (Asociación Española de Fabricantes de Envases y Embalajes de Cartón Ondulado).